Marzo 2010
(…)
Cómo dudar que nos quisimos,
que me seguía tu pensamiento
y mi voz te buscaba-detrás,
muy cerca, iba mi boca.
Nos quisimos, es cierto, y yo sé cuánto:
primaveras, veranos, soles, lunas.
Pero jamás en el mismo día.
Ángel González
” —Canción de invierno y de veranoEl deseo de conseguir algo es inversamente proporcional a la percepción del tiempo que necesitas para conseguirlo. Así, por ejemplo, el horizonte visible de unas vacaciones se hace eterno aunque resten pocas horas. El tiempo es como un chicle de fresa, unas veces se estira hasta aburrir y otras, pierde su sabor al primer mordisco. Hay gente que siempre quiere estar en otro sitio. Pero las ciudades son siempre la misma ciudad, los que debemos cambiar somos nosotros.
Nota mental: siempre me he preguntado por qué los viajes de ida se me hacen muy largos y las vueltas discurren tan rápido.
Admito cierta incomodidad. Los espacios se abren y se renuevan. Debe entrar aire fresco por la ventana pero sin que vuelen los papeles, las carpetas y las fotos que están en este momento sobre la mesa. Tengo un tsunami en el estómago, un poco de arena en las venas y un litro de agua en los bolsillos. ……………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Comienza una nueva etapa.
Nota mental: te escucho con una cerveza en la mano y no pasa el tiempo.
Hay un chico anónimo sentado en un bordillo de cualquier parte de Madrid. Veintitantos. Tiene la mirada perdida. Piensa: “¿Y qué voy a hacer ahora sin tí?”. De repente, una lágrima asoma y cae por su mejilla. Se sorprende. No suele llorar. Le gusta soñar. Y sueña que ella está sentada en el…
porque soy la mujer de la mía” —Mujerescreando.org (via madametafetan)